
Me pasan cosas curiosas, y me gustaría contarlas todas pero el caso es que o no tengo tiempo o no tengo ganas de ponerme a escribirlas. con esta Ama que tenía la cosa no funcionó, nos vimos un par de ocasiones en su piso y ya no volvimos a quedar, así que aprovechando que tenía que hacer un viaje a Sevilla busqué en alguna página del mundillo Bdsm y contacté con una preciosidad de un pueblo cercano a Sevilla, nos conocimos por webcam, ella estaba en su casa y yo en mi hotel, enseguida congeniamos, me dio su teléfono, estuvimos hablando durante más de una hora, me di cuenta que era una mujer con una imaginación desbordante, con mucha iniciativa y me pareció perfecta. Yo tuve que regresar a Madrid y nos mantuvimos en contacto via msn durante varias semanas pero yo necesitaba verla, tenía la necesidad de sentirme sometido a ella, pero no encontraba el modo de verla. Una buena mañana me llama y me dice que está en Ávila y que el miércoles regresa a Sevilla, yo le propongo hacer el viaje juntos y estar con ella un par de días, le parece genial, así que me cojo un par de días de vacaciones me pillo el tren y me planto en Ávila, cuando llego a la estación allí no estaba ella esperando como habíamos quedado, 15 minutos de cortesía y nada que la llamo para ver qué pasaba, no me coge el tf. le mando un mensaje, no me contesta, me huelo lo peor. "te han tomao el pelo como a un chino" pienso, me planteo volverme a Madrid, era tarde casi las 20:00 y no se si hay trenes de regreso a esa hora, recibo un mensaje, "estoy allí en media hora", pero pasa casi hora y media, yo no sabía que hacer, si volverme o buscarme un hotel en Ávila, cansado de esperar me encontraba en la parte exterior de la estación cuando decido regresar, me encamino hacia la entrada y oigo una voz femenina con acento andaluz a mi espalda, "¿el perrito se va?, tan poca paciencia tienes?". No podía ser, me había estado observando desde el primer momento, escondida en su coche y yo no me había percatado, me di la vuelta y la vi, rubia, una cara preciosa, algo más alta que yo y un cuerpo con curvas de infarto. Me sonreía y me pareció una mujer muy hermosa, la saludé y nos fuimos con su coche rumbo a Sevilla.
El viaje fue muy agradable, era la primera vez que nos veíamos en persona y temía que si no congeniábamos el viaje sería un desastre, pero no, mientras ella conducía hablábamos y así nos íbamos conociendo algo mejor. A mitad de viaje paramos a cenar. Bajé yo antes para abrirle la puerta y vi que estaba con los pies desnudos, me arrodillé y se los besé, luego le puse los zapatos.
Después conduje yo y ella comenzó a acariciarme la pierna y a decirme guarradas al oído, yo me estaba excitando, después me pellizcó fuertemente, sentí un dolor intenso pero no podía hacer nada por evitarlo pues tenía que conducir, me ordenó sacarme la polla que en ese momento estaba a punto de reventar, me apretó los huevos, me dolía y aguantaba con gusto sus apretones nada podía hacer y con la polla fuera me tuvo hasta que llegamos a destino. Una vez cogimos las llaves de la habitación del estupendo hotel que yo había reservado en Sevilla subí las maletas y me fui a aparcar el coche, cuando regresé ella me tenía reservada una perversa sorpresa.
Vestida con medias y un corsé negro, zapatos de tacón de aguja y sus exuberantes pechos al aire, también llevaba su sexo al descubierto y yo estaba de pie alelado ante tremenda visión, me ordenó desnudarme y tumbarme en el suelo del cuarto de baño, ella de pie, yo tumbado entre sus piernas podía disfrutar embelesado de esa magnifica visión, ella entretanto se maquillaba frente al espejo y no me hacía caso, con la boca abierta contemplaba la hermosura de sus muslos y miraba descaradamente su depilado sexo, de repente lo sentí, al princio unas gotas calientes cayeron sobre mi pecho, luego fue un fino chorro dirigido a mi cara, cerré los ojos porque me escocían y note en mi boca su néctar, muy salado y muy caliente pero no era un sabor desagradable, lo tragué y me relamí con gusto. Era mi primera lluvia dorada y fue una experiencia que me encantó. Mi dueña había marcado su propiedad.
El viaje fue muy agradable, era la primera vez que nos veíamos en persona y temía que si no congeniábamos el viaje sería un desastre, pero no, mientras ella conducía hablábamos y así nos íbamos conociendo algo mejor. A mitad de viaje paramos a cenar. Bajé yo antes para abrirle la puerta y vi que estaba con los pies desnudos, me arrodillé y se los besé, luego le puse los zapatos.
Después conduje yo y ella comenzó a acariciarme la pierna y a decirme guarradas al oído, yo me estaba excitando, después me pellizcó fuertemente, sentí un dolor intenso pero no podía hacer nada por evitarlo pues tenía que conducir, me ordenó sacarme la polla que en ese momento estaba a punto de reventar, me apretó los huevos, me dolía y aguantaba con gusto sus apretones nada podía hacer y con la polla fuera me tuvo hasta que llegamos a destino. Una vez cogimos las llaves de la habitación del estupendo hotel que yo había reservado en Sevilla subí las maletas y me fui a aparcar el coche, cuando regresé ella me tenía reservada una perversa sorpresa.
Vestida con medias y un corsé negro, zapatos de tacón de aguja y sus exuberantes pechos al aire, también llevaba su sexo al descubierto y yo estaba de pie alelado ante tremenda visión, me ordenó desnudarme y tumbarme en el suelo del cuarto de baño, ella de pie, yo tumbado entre sus piernas podía disfrutar embelesado de esa magnifica visión, ella entretanto se maquillaba frente al espejo y no me hacía caso, con la boca abierta contemplaba la hermosura de sus muslos y miraba descaradamente su depilado sexo, de repente lo sentí, al princio unas gotas calientes cayeron sobre mi pecho, luego fue un fino chorro dirigido a mi cara, cerré los ojos porque me escocían y note en mi boca su néctar, muy salado y muy caliente pero no era un sabor desagradable, lo tragué y me relamí con gusto. Era mi primera lluvia dorada y fue una experiencia que me encantó. Mi dueña había marcado su propiedad.

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