Desde que la ví en la estación de atocha y escuché sus primeras palabras supe que yo sería de Ud, sería suyo. Las conversaciones que tuvimos en la cafetería de la estación sentados uno frente al otro me confirmaron mis presentimientos, cuando le limpié la mano del café con leche que se derramó y sentí el contacto de su piel me pareció sentir la mano de mi dueña, no sé, pero estaba muy seguro y me sentía muy cómodo con UD.
Los días que siguieron hasta nuestro primer encuentro se me hicieron eternos y y cuando por fin entré en su casa, estaba deseando ponerme a sus órdenes, y la situación no se demoró mucho, lo cual me encantó, en la misma entrada me ordenó que me tapara los ojos con un antifaz y que me desnudara, en ese instante estaba nervioso pero contento y feliz, estaba sirviendo a mi Dueña. Mi desnudez me hacía sentir vulnerable, pero la calidez de su voz, su toque suave por mi piel, me hicieron sentir mucho placer, la falta de visibilidad por mi parte acrecentaba mis sentidos, y cualquier susurro, su perfume, cualquier ligero roce de su mano,me excitaba. Fue sentir en mi piel los golpes con el gato y empezar a provocar en mi calores de adrenalina que me hacían gozar. Las pinzas en mis pequeños pezones sabiamente manipuladas por Ud, me hacían gemir de placer, sabía Ud marcar muy bien el límite entre mi poca adaptación al dolor y calibraba fenomenal mis sensaciones. Le dije tengo sed, lo cierto es que tenía la boca totalmente seca, le pedí por favor un vaso de agua, oí como lo ponia, y pude sentir el frescor del agua en el intenso calor de la habitación, me dijo, acércate, abre la boca... y un trago de agua fresca pasó de su boca a la mía, mejor regalo no pude tener.
Toda la tarde estuve disfrutando, sometiéndome a Ud y tratando de que Ud disfrutara tb, en todo momento obedecí pues ese era su deseo y yo estaba encantado de hacerlo, llevó Ud la sesión con auténtica maestría, llevándome en cada momento donde Ud deseaba, acogiéndome entre sus brazos y dándome el calor que necesitaba, yo disfruté mucho lamiéndole los pies, los senos, y me sentí muy suyo en cada instante, me entregué por completo a Ud porque me sentía libre y con ganas de hacerlo, disfruté muchísimo y me alegré mucho cuando me dijo que Ud había disfrutado, porque mi placer reside en su voluntad y su placer.
No quiero entrar en detalles de la sesión que Ud y yo conocemos, solo decir que todo, todo, me encantó y que me siento con muchas ganas de entregarme a Ud de nuevo, pues me encanta lo que hicimos y el tiempo se me pasó volando.
martes 22 de febrero de 2011
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3 comentarios:
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