viernes 21 de mayo de 2010

Sumisión total I



La conocí en una página de BDSM, en el chat, en muchas ocasiones hablamos, no era de mi ciudad pero aquella vez yo estaba por motivos de trabajo en su ciudad. Nos citamos en mi hotel, ella me dio las instrucciones claras y precisas de como debía recibirla. Yo le di mi número de habitación. Me ordenó que comprara cava, fresas y nata, que la esperara sentado, con los ojos tapados y desnudo, ella me haría una perdida justo al llegar al hotel, yo debía dejar la puerta entornada pero abierta para que ella solo tuviera que empujar suavemente para entrar. A las doce de la noche sonó el tf, era su número, eso significaba que estaba entrando, me había citado a las 10, así que yo estaba muy impaciente, me senté desnudo, con los ojos tapados con un antifaz de esos que se usan en los aviones, las manos por detrás de la silla, enseguida oí como se abría la puerta, mi corazón latía con fuerza, estaba muy excitado, sentía una erección muy fuerte, casi dolorosa, "hola perrito" me dijo, su voz sonaba sensual y poderosa, escuché el sonido de una bolsa al caer pesadamente, eran sus "juguetitos", noté su presencia muy cerca de mí, su aroma era divino, mientras me hablaba acercaba su boca a mi cara, podía notar sus labios rozándome apenas, noté que se quitaba algo de ropa, y sentí su piel desnuda en mis muslos, fue algo rápido, fugaz, pero me dio la impresión de haber notado la humedad de su sexo, cuando se frotó levemente en mi pierna, ella también estaba excitada.

-¿Quieres verme perrito?

- Sí, mi Ama.

- Antes has de probar algún juguetito, me dijo al tiempo que me escupía en la cara, mi excitación era tal que relamí su saliva y me encantó hacerlo. Me puso una cosa al cuello, parecía una cuerda, tiro de ella y me obligó a agacharme, condujo mi cabeza hacia su sexo y con su mano la apretó fuertemente sintiendo yo su aroma íntimo.

-¿Te gusta perro?

- Me encanta miDueña.

- Pues lámelo, dame placer.

Y eso hice. esa situación me resultaba de una excitación brutal, yo arrodillado, ella en pie y tirando de una soga dirigiendo mi cabeza hacia donde nacen sus piernas. De repente sentí un fuerte fustazo en mi espalda, me dolió, solté un grito. Eso pareció disgustarla, y me dio otro, volví a gritar, pegaba muy fuerte, yo no estaba acostumbrado a ese nivel de dolor, se lo dije respetuosamente, eso pareció contrariarla, cambió la fusta por algo que me hacía menos daño y además comenzó a golpear con menos fuerza.

5 comentarios:

Morenita dijo...

Hola guapo!
gracias por pasarte por mi blog ;)
Yo también me pasaré por el tuyo ^^
Un beso

Maya Rincón dijo...

mmmmmmm morbazo...que bien te portas y se portan contigo..seguro que eres un buen perro ^^

Saludos

pepe perez dijo...

Hola Morenita y Maya, teneis unos blogs muy excitantes, me encantan.

Ecariatide dijo...

Cómo me ha puesto esta historia... Eres un perro vicioso!!!

pepe perez dijo...

Ecariatide, gracias por tus palabras, no te vayas todavía aún hay más :)
Ains... en tu perfil no viene un blog o un email al que poder escibirte :)